lunes 9 de noviembre de 2009

viajando en el tren...

Hoy utilicé por primera vez el tren suburbano, grandioso, ni que decir, 6 minutos de recorrido entre una estación y otra. No había viajado en él a pesar de que si había tenido necesidad de moverme a Tlalnepantla y a Cuautitlán Izcalli (varias veces); viajes que desde luego realicé en mi auto. Conocí el proyecto gracias a dos amigos que trabajan en la SCT pero aún con sus recomendaciones no lo visité… no sé si habría podido acompañar a mi mejor amigo a la inauguración, donde Pipo Calderón no solo dio el roll sino que hasta operó el tren. Incluso mi amigo me comentó: “Felipe mide lo mismo que yo” y yo, de manera poco afortunada respondí: “¡¿tan chaparro?!... Pobre de mi amigo, un trauma más; pero afortunadamente el tren suburbano tiene un diseño incluyente para nosotros los bajitos (que es el mas de los mexicanos) y para no ir de puntitas apenas rozando el tubo, hay agarraderas plásticas que no ví que nadie usara…. ¡en fin!
La verdad no recuerdo que tan aceptado o popular fue este proyecto, sobre todo en comparación con el poco amado Metrobús (o “pejebús” como prefieren llamarlo algunos) o la polémica línea 12 del metro que llegará a Tláhuac. Pero debo admitir: aplaudo este tipo de proyectos.
Definitivamente la Ciudad de México necesita “rescatarse”. Si ¿pero de qué? de la contaminación, de a sobrepoblación, del caos vial, de la baja calidad de vida. Pero definitivamente no podemos hablar de intervención urbana sin el desarrollo de un correcto modelo económico y social y viceversa.
Entonces ¿Cómo transformamos una ciudad? Primero, HAY QUE INVERTIR EN TRANSPORTE, pero en transporte PÚBLICO: metro, tranvía, autobuses, incluso hay que abarcar aeropuertos. No se trata de seguir invirtiendo en segundos pisos que siguen favoreciendo al auto, y que no hacen más que dejar en claro la inutilidad de programas como el “hoy no circula”, impuesto en los noventas, que ok… tal vez en su momento fue de utilidad al reducir el 20% de las emisiones contaminantes pero: ¿mantenerlo vigente durable 16 años en una ciudad donde no es cómodo no tener auto? Y donde además: hay pocas opciones de transporte público eficiente y de calidad.
Sin embargo, el tren suburbano me parece en términos generales bueno. Hay algunos vacíos en cuanto a la infraestructura de las estaciones pero creo que eso viene a ser secundario y hablando del Metrobús, a casi nadie le gustó; a todos los automovilistas nos molestó quedarnos con un carril menos en insurgentes pero poco se toma en cuenta: si un solo autobús transporta la misma cantidad de pasajeros (160) que transportaban 4 microbuses y contamina lo de uno solo ¡caramba! Vamos ganando un punto. Cierto es que no solo transporta 160 pasajeros… el “pejebús” lo he utilizado muchas veces y a varias horas es peor que lata de sardinas, pero bueno, esperemos que el monitoreo y la evaluación que hace el CTS (consultoría que vendió al gobierno del D.F. la receta del Metrobús que, OJO no desarrollaron ellos el proyecto) pronto dé soluciones para la sobredemanda que tiene el servicio. El Metrobús sobre Xola, también me parece necesario, más desafortunado que exitoso, pero es al menos medio punto más de calificación.
Invertir en transporte es parte de la regeneración urbano-ambiental en una ciudad. Luego podemos continuar con la implantación de un sistema industrial sustentable, mayor calidad en los servicios, cambio de los modelos económicos (cambiar la idea de "gasto público" por inversión pública) y no podemos olvidar la inversión en cultura y educación que hasta nuestro ingenuo ex presidente Chente Fox llevó a cabo con la construcción de su elefantote blanco: la biblioteca Vasconcelos, que apenas siendo inaugurada cerró casi un año para ser reparada, pero ok… el intento está ahí.
En conclusión: SI a los Metrobuses (¡solo háganlos bien por favor!), SI a mas líneas del metro, si a los trenes, si al tranvía (¿se hará realidad verlos en el centro?), si a mas bibliotecas, si a mas museos que aumenten la oferta turística y que se integren a los sistemas educativos del país. NO a mas unidades habitacionales imperio del rotoplás y sin áreas verdes, no a mas segundos pisos, ¡eso no es ecológico Señores de Naucalpan!
Aclaro: no pretendo descubrir el hilo negro, solo estoy plasmando las impresiones y reflexiones que me vienen a la cabeza tras mucho (o poco) observar como estudiante de arquitectura (pero más urbanista que otra cosa). Hoy quedé más que contenta de saber que tengo más que la opción el auto para visitar a niño que me gusta en Tlalnepantla. Ahora que sé que el suburbano es buena alternativa, tal vez visite más a mi familia en Cuautitlán Izcalli.
Ciudad bien conectada + trayectos cortos = habitantes felices.
sitios relacionados:
y los demás los buscan uds...!!!

domingo 18 de octubre de 2009

el vestido azul

el vestido azul

sábado 17 de octubre de 2009

Los cuentos que se cruzaron...

(o el cuento de la Princesa Acuarela 2a parte)

Y había (otra vez) en el mismo reino nada lejano, un cuento que se cruzó con el nuestro. Todo empezó con el príncipe “M”, heredero de un reino de humo.
Nuestro príncipe tenía unos ojos grises, profundos y hermosos; el perfil y los labios que todo príncipe debe tener, tenía un cuerpo fuerte y ágil, manos hábiles y que no temían tomar con fuerza aquello que le interesara, su sonrisa era de las más brillantes de todo el mundo, su voz era tan suave y alegre que las nubes se iban solo con que el riera.
Después de muchos años trabajando por el reino de sus padres y por lo que sería su herencia, el príncipe decidió que era hora de buscar el amor, una mujer con la cual compartir los sueños que aún no había cumplido, así que partió presto cual caballero en su nueva montura y en un reino cercano al suyo encontró un "ave-princesa" cubierta de plumas azules, tenia ojos pequeños y rasgados y la nariz era tan ganchuda que parecía el pico de un gallo. Tal vez, se había hecho cruel por su forma… pero el príncipe quería amarla a pesar de eso, porque nuestro príncipe no era como los demás príncipes, el no quería una doncella cualquiera, él quería un reto. Una compañera fuerte para reinar juntos en su palacio de humo. El trataba de acariciar su plumaje azul todas las tardes pero ella desconfiada y recelosa no lo dejaba acercarse, hasta que un día el príncipe cansado comprendió que esa extraña ave-princesa no era lo que el necesitaba y no sin pena, decidió despedirse de ella y salir a buscar otra historia. Sin embargo, la princesa-pájaro enfurecida le lanzó una maldición terrible. Cubrió su piel de cartón y astillas para que nadie más deseara volver a tocarlo, quebró sus manos para que hasta en el tacto se equivocara y llenó sus hermosos ojos grises de tormentas que modificaban su percepción de la realidad de la manera más inhumana y absurda posible e hizo envejecer prematuramente a su caballo para que no pudiera huir ni lejos, ni rápido.
Y así nuestro pobre principe "M" empezó a vagar por los bosques. No podía ver ni tocar nada. Estaba desesperado y solo. Y entre noches deambulando y tropezando cada tanto, un olor a cereza lo guío a la torre donde vivía la Princesa Acuarela. Como bien sabemos, Acuarela no quería salir de la torre, temía tan solo asomarse a la ventana pero por casualidades del destino esa noche en que la luna se había alineado en sus ventanas, miró hacia fuera y vio al pobre príncipe que a traspiés se acercaba a la entrada de la torre donde dormitaba el dragón blanco de ojos bizcos y azules. La princesa no dudó ni un segundo, corriendo bajó las escaleras y al llegar a la puerta abrió también sus brazos para que el príncipe encontrara al fin un lugar donde descansar. Así: tumbados en el suelo de papel nuestra princesa Acuarela acarició al príncipe y le beso en los ojos tratando de que volviera a mirar. Le bañó en besos y le susurró al oído sus mejores canciones de amor.
Por la mañana el príncipe despertó aturdido en el lecho de la princesa, podía sentir su corazón al mismo ritmo y su olor a frutas le hizo feliz. Haciendo un sobreesfuerzo sobre su maldición abrió los ojos lo más que pudo para poder mirar a su princesa y su hogar, pero la terrible maldición de la que era preso solo le hizo ver manchas confusas en las paredes, donde había libros de amor, el veía torbellinos de color que lo mareaban, en las ventanas veía abismos sin fin y al mirar entre las sábanas a su princesa durmiente no reconoció su piel de chocolate, solo distinguía una cuerpo sin forma lleno de sombras. Asustado trató de huir de la torre y mientras huía se encontró con el único espejo de Acuarela, en el cual se miró como la Princesa Cruel quería que se viera así mismo toda la vida. Su piel de cartón se descamaba y las astillas caían por doquier, ya no podía ver su forma a través del indeseable disfraz, miro sus manos rotas y trato de tocarse y sintiese entonces jorobas y malformaciones por todo el cuerpo. Veía su nariz como el ganchudo pico de la princesa cruel y su sonrisa que tanto le había gustado la veía ahora como un desorden de piedras y caracoles. Sus gemidos de terror despertaron a Acuarela que bajó tras el y aún desnuda le siguió por el bosque tratando de explicarle que nada de lo que veía era verdad, que no era más que la injusta condena de una princesa desalmada. Que aún no había un hechizo que lo liberara pero que lo encontrarían juntos… que lo encontraría ella así se le fueran los dedos y los labios en ello.
Así se quedaron los dos perdidos en el mismo bosque, ella con las manos astilladas, la piel vulnerable y el corazón roto y el, escondido entre piedras húmedas llorando y desconfiando de las últimas palabras de la princesa…

“tus ojos no miran la belleza porque te los han intoxicado, yo te los limpiaré… quédate y déjame curarte, mírate y MÍRAME otra vez…”
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sábado 26 de septiembre de 2009

oración para dar gracias, antes de dormir y antes de despertar...

tantas cosas y ninguna en su sitio: el pasado dando vueltas por aqui, el presente que esta "quién sabe donde", el futuro que nomás no, papeles aquí y allá, besos guardados y otros recién entregados y con pase a la posteridad, canciones viejas que apenas conocí, palabras que habia olvidado decir que tal vez sean leidas mañana, sueños olvidados en la almohada, el cansancio sobre mi de saber que mi peor enemigo... lo traigo en los hombros. Y aún así... TENGO TODO, solo necesito quitar el polvo y sacar brillo. ¡Gracias vida por todas las cosas buenas! (y las malas también....)



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